13 Reasons Why

Para analizar esta serie hay que empezar definiendola. 13 Reasons Why (o Por 13 Razones en hispanoamérica) es una serie original de Netflix que basa su trama en el suicidio de una joven llamada Hannah Baker y que, antes de cometer dicho acto, deja 13 cintas en videocasettes antiguos dedicándole a cada uno de sus compañeros un motivo diferente del por qué pasó su suicidio. Hasta ahí, la idea no era mala porque, seamos sinceros, los que oímos hablar de esta serie sin verla aún pensamos inmediatamente en algo juvenil, infantil y hasta casi cómico. Sin embargo, la serie, al menos en su primera temporada, cuenta con un repertorio bastante fresco de buenos actores (he ahí la diferencia, y se nota) y una trama que engancha con giros en sucesos inesperados y que fácilmente atraen al televidente a estar todo un día y consumirla en menos de 24 horas.

Y es que 13RW (como la llamaré desde aquí en adelante) cumple con todos los requisitos para hacerse de un lugar famoso en Netflix: es contemporánea, con buenos personajes, buenos intérpretes y un trasfondo sumamente delicado como es el suicidio adolescente (más aún en países como Estados Unidos bajo su lema de terrorismo y bullying). Por lo tanto, creo que para el correcto análisis de esta serie y la fidelidad con la que se analizarán los aspectos más importantes de la misma se separará la sección en las dos temporadas. ¿La razón? La serie tiene dos aristas muy distintas en sus dos temporadas, por lo que creemos necesario abordarlas de una forma diferente porque de lo contrario el diagnóstico final sería desvirtuado, poco justo y hasta exagerado para algunos.

Sin nada más que agregar, empecemos:

1° TEMPORADA
La sucesión de hechos interesantes.

La primera temporada encapsula todo lo bueno de esta serie, básicamente. Empieza de forma pausada con la amistad que forjan Clay y Hannah así como los sentimientos que se van desarrollando por los mismos. De forma paralela, vemos la mecánica y dinámica del colegio en donde estudian, otros personajes como Alex, Tony, Jessica, Justin o Marcus, quienes tendrán un alto impacto en el desarrollo de acontecimientos venideros a través de las dos temporadas.

Hasta el suicidio de Hannah, la serie tiene un enfoque casi romántico-juvenil con escenas en donde nada te hace pensar en un desenlace tan negro y turbulento como el que tiene por objetivo. Sin embargo, la lentitud del principio se somete a cambios sustanciales luego de un par de episodios y el desenlace principal: la muerte de la protagonista. Es a partir de aquí en donde la serie adquiere esa condición exhuberante que te mete de lleno en su trama pues irás averiguando uno por uno (a través de Clay, el otro protagonista y mejor amigo de Hannah) las personas que incidieron en la decisión de la misma y los trasfondos psicológicos y emocionales que guardan en sus mentes. ¿Toda una odisea verdad? Pues… sí, uno de los grandes puntos positivos que posee 13RW es la gran forma en como se desencandenan los hechos y el análisis de los trasfondos psicológicos que los provocan. Todos los personajes son extremadamente distintos y vienen de un contexto sumamente ajeno al otro, provocando así situaciones en donde uno, como personaje ajeno y testigo de estos, analiza la forma en como se van mezclando las decisiones y las consecuencias que arraigan las inestabilidades, sufrimientos y pensamientos adolescentes en la serie.

¿Antagonistas? Los tiene, claro está. Durante la primera temporada, pasa serles sincero, todos son antagonistas o al menos, eso pareciera. La inclusión de los motivos y los casettes por los cuales Hannah acabó con su vida deja en entrevisto la falta de empatía, desasosiego, apatía y egoísmo de los que componen la serie, dentro de éstos, incluido Clay. La visión de los acontecimientos va cambiando y se va humanizando, por lo que, es normal que a estas alturas de la serie te preguntes: ¿es que acaso son todos estúpidos y no lo veían venir? Una pregunta con una respuesta obvia pero que genera lo que tanto anhelan los guionistas: entrometerte en la historia y opinar. Los personajes son silenciosamente complejos, por lo que el dinamismo con el cual se aborda cada personaje y sus hechos, pensamientos, decisiones y el cómo impactaron a Hannah pasa a ser el enfoque primordial de la primera temporada.

Hay algunos personajes como Alex, Justin y Tony que empiezan a tener un impacto más elevado en la serie pues son los primeros en ser analizados y, a medida que transcurre el tiempo, son los primeros en mostrar las primeras transformaciones que encaminan el trámite de la serie. Por ejemplo, ¿quién podría pensar que un aparente bully como Justin alberga una vida tan triste? ¿Qué represión existe en Tony para explicar sus sentimientos? ¿Cuál es la real importancia de Alex para Hannah? Entre otras preguntas que se van resolviendo a medida que avanza el argumento y en donde se puede evidenciar que todos los personajes son igualmente importantes para la causalidad de los hechos. Otro punto positivo aquí es de destacar: la versatilidad de los personajes y las buenas interpretaciones de quienes personifican a estos jóvenes tan carentes de propósito en la vida. Enserio, para estar rodeados de películas jóvenes tan comerciales y aburridas, estos actores hacen un trabajo merecedor de respeto, totalmente.

Finalmente, los ámbitos como la fotografía y la continuidad están muy bien cuidados. Realmente pareces estar en un ambiente escolar típico estadounidense: las bailarinas que echan porras al equipo de fútbol americano donde están los chicos más populares. A pesar de que es una tipificación redundante y poco atractiva para quien ya ha visto series de este estilo, el drama sujeto a los sucesos que se desarrollan y la orientación con la cual se abre la serie hacen que estos detalles contextuales se omitan fácilmente y se hagan mucho más digeribles. En síntesis, los contra que están presentes durante la primera temporada no son más que fantasmas, algunos los verán y otros no, pero no significan ni contrarrestan las fortalezas que desarrolla la serie en su primera parte.

2° TEMPORADA
Desvaneciéndose lentamente.

Bueno… recapitulando, la primera temporada tuvo de todo: violencia, consumo de sustancias, suicidio, discusiones, emociones fuertes, drama, histeria y cuanto más sentimiento perturbador podría llegar a tener un drama juvenil decente y organizado. Sin embargo, y a pesar de que la segunda temporada es casi tan buena como la primera, los cabos atados de la primera se van lentamente desprendiendo en una espiral que gira sin ninguna explicación volviéndose, con el pasar de los capítulos, un sin sentido absurdo y amargo que aplasta las esperanzadas de un cierre consolidado.

La segunda temporada fusiona componentes discordantes entre sí: mientras el target de audiencia quiere seguir la historia de Clay las consecuencias de la muerte de Hannah los productores fuerzan la aparición de la misma con visiones que aparecen ante Clay. Estas visiones de Hannah reformulan la forma de actuar del ahora protagonista y guían sus sentimientos y acciones. Vale, que había que mantener a Hannah dentro de la serie como sea pero mantenerla a través de un fantasma (o alucinación) es, quizás, un poco abrupto y exagerado pues se le quita el peso de realidad a un hecho que si ocurre y que si tiene una crítica valórica enorme como el bullying y el suicidio juvenil.

Es en esta continuación también los personajes secundarios adquieren un protagonismo más peligroso. Aquellas personas como Tyler se revelan frente a la injusticia y planean estrategias poco ortodoxas para acabar con el bullying y la humillación. Con esto, se forman otros personajes secundarios en desmedro de los que lo eran durante la primera temporada y hay una rotación sana, poco agresiva e igualmente buena en calidad de quienes toman el lugar de los secundarios en la primera parte.

Es en la segunda temporada donde el soundtrack mejora también notablemente al añadir pistas de artistas que alcanzaron gran fama como Billie Eilish con lovely , Human Touch con Promise Not to Fall o Lord Huron con The Night We Met temas que sobrellevan momentos de gran contenido emocional de la serie y que se usaron de forma sabia y efectiva para culminar escenas de gran calidad artística.

Lord Huron – The Night We Met es uno de los temas más importantes de la serie.

Finalmente, la serie alarga su distancia entre hechos y consecuencias a través de flashbacks constantes, conversaciones entre Clay y Hannah, apariciones fantasmas de personajes casi olvidados, uniones poco verosímiles entre personajes por diversos motivos y una sucesión de hechos que nos lleva a un final abierto, conflictivo y con muchas cosas por delante. Nada se zanja en la segunda temporada, por lo que sólo es una continuación de la tragedia pero agrietada en diversas partes, explicativa en otras y con el sumergimiento de más dudas que respuestas. Además, se confirma que la próxima temporada no tendrá a Hannah presenta dentro del acontecer de hechos así que solo queda preguntarnos, ¿cómo harán girar la rueda de la culpa ahora que la protagonista fallecida ya no tiene importancia?

Argumento8.5
Arte & Fotografía8
Soundtrack & Sonido9
Desarrollo de Personajes6.5
Nota de la Comunidad2 Votos7.6
Lo Mejor
Sucesión de hechos y acontecimientos.
Desarrollo y variación de personajes.
Buen Soundtrack, especialmente en la 2° Temporada.
Lo Peor
Letargo argumental por momentos.
Se le sacó poco provecho a Hannah y a su muerte.
Relleno de la 2° Temporada.
8