Seven

Los siete pecados capitales

Seven (o Se7en) es una película norteamericana dirigida por David Fincher y protagonizada por Brad Pitt y Morgan Freeman seguido de talentosos actores como Gwyneth Paltrow y Kevin Spacey en papeles secundarios pero sumamente importantes para el desarrollo de la película. Se estrenó en 1995 bajo los rótulos de suspenso y terror, además de novela negra (o cine negro, como también se dice).

Hay que partir diciendo lo obvio: tener a Pitt y Freeman en una película de suspenso y terror te puede salir muy bien, o muy mal. En esta ocasión, Fincher supo utilizar a los personajes envolviéndolos en la historia de una manera pacífica, haciendo del argumento principal lo único importante. Los personajes son prisioneros de un asesino despiadado que mata a quienes, en sus ojos, son las representaciones simbólicas de los siete pecados capitales: lujuria, codicia, envidia, soberbia, ira, gula y la pereza. Todos los asesinatos son sucesiones casi melódicas de planificación metódica del asesino en serie y dejan a Pitt y Morgan, ambos agentes de investigación del FBI, con más de una duda a través de toda la película y con un peldaño mucho más abajo que la mente psicópata, es difícil sacar cuentas claras.

El primer gran punto de la película es la creatividad cinematográfica para formular las muertes. Un sujeto que ha muerto comiendo, otro que lleva postrado casi un año en su cama sin la mínima sospecha de sus vecinos, otra mujer asesinada por el injerto de un cuchillo en su zona erógena, entre las demás formas en las cuales se plantea y se simboliza la situación de pecado. Los pecados capitales son, en sí, la esencia del pecado humano, aquellos que más se han repetido a lo largo de la historia y, por ende, tienen connotaciones religiosas, sociales, culturales, éticas, morales, psicológicas y un amplio abanico de perspectivas que te sumergen en un suspenso atrapante. Vas de la mano con ambos protagonistas tratando de descifrar el modus operandi del psicópata, cuál es su verdadera identidad y cuáles son las razones por las cuales ataca de esta manera.

El desarrollo de personajes es lo que hace a esta película una joya noventera. Las personas involucradas realmente en todo el argumento son solamente cuatro, por lo que uno nunca creería que la sucesión de eventos fuese tan compleja como absorbente desde un principio. ¿Qué haces con cuatro sujetos carentes de vida durante una hora y media? Pues, en este sentido David Fincher fue más astuto y suscitó la aparición de los siete pecados como una ruta casi inequívoca por toda la película hasta el último y más grande asesinato con el que acaba el film, y de paso, acompañados por los mismos cuatro protagonistas que conocimos al inicio (o al menos, supimos de ellos). ¿Cómo se puede hacer tanto con tan poco? Fácil, la ecuación del terror psicológico no tiene por qué surgir añadiendo a personajes inútiles o de relleno, sino más bien, utilizar con sabiduría y templanza a los que tienes como herramientas. En este film, los personajes se ahogan en divagaciones investigativas, reflexiones personales, situaciones cotidianas y decisiones difíciles. Cuatro personas, pero mucho caos encerrado en esas mentes.

Cabe destacar como mención especial la presencia de Kevin Spacey como John Doe, el asesino detrás de las macabras obras en sus víctimas. A pesar de que su rol está destinado a un breve momento cúlmine dentro de la película, se hace notar. La sutileza con la que ocultaron su identidad durante gran parte de la película también es digna de admirar, pues creo que la mayoría no supo de quien podría tratarse hasta que él mismo se dio a conocer. No podríamos ser detectives, nos moriríamos de hambre.

La fotografía cumple también un excelente rol al momento de mostrarnos escenarios, colores, maquillaje y ambientación. La ciudad de Nueva York nunca fue tan fea, apagada, gris y lluviosa como en esta película y todo lo que se sujeta en los escenarios recorridos por los protagonistas genera un desapego bastante fuerte y poco agradable. Puedes llegar a oler las calles apestosas, el moho en las ventanas de las casas y escuchar los gritos de un bebé en medio de la pobreza neoyorquina. En cuanto al sonido, a pesar de que no hubieron grandes errores o aciertos en la planificación de la película, no hay nada digno de destacar. Al menos en este largometraje, la presencia de un soundtrack icónico hubiese sido perjudicial para la seriedad que implica la esencia con la que se aborda la película.

¿Lo mejor para el final? No tiene nada de feliz, eso es lo mejor. Muchísimas películas utilizan el suspenso para mantener cautivados a sus consumidores y darles un final plástico, encantador y sencillo. ¿Qué importa el final si los mantuviste enganchados durante una hora o dos? Pues en Seven, lo mejor se deja para el final y, de forma cuidadosamente planeada, va de la mano con un argumento potente que le da razón al villano o antagonista.

¿Cómo? Te puedes preguntar… bueno, tendrás que averiguarlo tú.

Argumento9
Arte & Fotografía8.5
Desarrollo de Personajes8
Soundtrack & Sonido7
Nota de la Comunidad1 Vota3.3
Lo Mejor
Fotografía de lujo.
Excelente ambientación, trabajo de escenario y muertes.
Excelente argumento a modo de novela negra.
Lo Peor
Sonido y soundtrack pobres.
Muchas preguntas sin resolver, ¿por qué? ¿cómo? ¿en qué momento?
8.1